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Vueltas, y más vueltas.

No dar vueltas físicas en una silla o sobre uno mismo, sino dar vueltas mentales. Ahora bien hay cosas en las que no es necesario dar tantas vueltas y en las que puede resultar incluso peligroso hacerlo, puesto que puede hacer que, con el tiempo, acabes perdiendo aquello que quieres o/y necesitas. Se le conoce también como desconfianza . Desconfianza en uno mismo, lo que te hace desconfiar de los demás. El verdadero problema es que, lamentablemente, llegamos a creer el resultado de esas vueltas . Podemos saber perfectamente que no es así, que la gente realmente nos aprecia por quiénes somos, por cómo somos; pero es tal la desconfianza que sentimos, que llegamos a pensar que sí, que la gente nos utiliza. Es cierto que hay situaciones y personas que, algunas veces, pueden ser de una determinada manera y eso facilita que pensemos de forma negativa , aunque realmente nunca (o casi nunca) nos hayan demostrado que nuestro pensamiento negativo sea también el suyo. Y si sé e...

Sufrir...¿Es inevitable?

El dolor y el placer nos impulsan a la acción, al deseo y al cambio. Ambos pueden crear adicción. El dolor lo sentimos en el cuerpo. A nivel emocional y mental experimentamos sufrimiento. Un sufrir que surge en la mente por pensar negativamente en uno mismo, de los demás y de la vida misma, viviendo con rabia, en la frustración y sumergido en las quejas. Cuando uno se vuelve adicto a estas formas de sufrir llega a identificarse con ellas. Intentar superarlas puede sentirse como una amenaza hacia su propia identidad. No se ve a sí mismo dejando de sufrir. Muchas personas no quieren o no saben como salir de ese estado. Hay personas que e aíslan en su tristeza y dolor. Exclaman: "No me entiendes". Se separan de las personas que pueden ayudarle. En el fondo quieren su cariño y ayuda. Pero se encierran dificultando e incluso impidiéndose ese apoyo. Quieren ayuda, pero bloquean la posibilidad de aceptarla. Estas emociones negativas se transforman en rasgos comunes del paisaje de n...